Hola mis estimados seguidores.
En días recientes se ha hablado intensamente del famoso futbolista de la "mano de dios", Diego Armando Maradona; sin embargo, no es del interés de este escrito referirme a su labor dentro de la cancha, a pesar de que me declaro admirador del fútbol argentino. Lo que quiero es ser más general y este hombre representa una oportunidad para expresarme acerca del concepto de la dualidad del ser humano, tomando como base algo de lo que ya se sabe del desaparecido diez argentino.
Empecemos pues...
Admirado, idolatrado y endiosado por muchos, odidado, repudiado y despreciado por otros, Maradona hace gala perfecta de la dualidad existente en todo ser humano, sin excepción. Por dualidad quiero referirme un poco a la teoría del psicólogo Carl Gustav Jung, quien propuso algo que se le asemeja mucho: la sombra, como aquella faceta del ser humano donde no están visibles aquellas características un tanto controversiales, cuestionables y que pueden ser fuente de conflictos. O sea, que toda persona se compone de cosas buenas (virtudes o cualidades) y no tan buenas (defectos o errores cometidos) y el famoso "Pelusa" no está exento de ello y lo usaré para ejemplificarlo: empezando al revés, es decir, por los defectos, donde se ha dado a conocer que en su vida fue violento contra las mujeres, homofóbico, adicto a las drogas, sumamente conflictivo y hasta pedófilo, lo que constituye la parte de la sombra. Y lo que forma parte de la gran admiración y fervor que sembró dentro de los aficionados argentinos, que serían sus cualidades, están conformadas por su origen humilde, su ascenso en lo económico, su talento con el balón, su entrega total al fútbol soccer y el éxito alcanzado al ganar la copa mundial de México 1986, objetivo que tenía trazado desde que fue un niño y que también formaba parte de un sueño que pudo cristalizar. Y es de ahí de donde proviene su idolatración y hasta la condición de "dios" que varios fanáticos le imprimieron.
Partiendo del análisis anterior, este ejercicio se puede llevar a cabo con cualquier persona que se encuentra en nuestro entorno inmediato y seguramente ahí cabe la "magia" del ser humano, pues nos podemos topar con un hombre con características consideradas, en general, despreciables, que recaen en la sombra, como el engaño, la violencia, la promiscuidad, la misoginia y hasta la delincuencia, pero no faltará alguna mujer que, cegada por "sus virtudes o cualidades", que pudieran ser la fortaleza física, su solvencia económica, tener ojos azules y la piel blanca, facilidad de palabra, su capacidad de reprimir el llanto y los malos recuerdos, lo que hará que se enamore perdidamente de él, ignorando por completo y en el peor de los casos, justificando la parte de la sombra, centrándose solamente en "lo positivo". Por eso recalco este fenómeno como la "magia" del ser humano, porque a pesar de que existe lo malo, generalmente se opta por lo bueno, lo que no deja lugar a dudas de que lo humano no es perfecto. Seguramente lo anterior forma parte de algo de lo que tanto se hablaba con respecto al amor en la época de los abuelos: hay que aprender a amar a alguien, con sus virtudes y defectos...pero ¿hasta qué punto se puede hablar de que una característica es buena o mala? ¿porqué para algunas personas algo es aceptable y en otras es repudiable? ¿porqué para algunas personas las características consideradas como negativas no representan un rechazo, sino más bien una aceptación incondicional? ¿hasta dónde es posible encontrar aspectos positivos en una persona y en qué cantidad? Es más ¿Se podría hacer un balance medible de lo bueno y lo malo existente en alguien?¿Cómo se podría medir o cuantificar?¿Qué tanto influiría ello en una toma de decisión o sería desechado por completo?
Sin duda, lo anterior representa una eterna afrenta con los valores morales y las ideas que la misma sociedad considera que están bien y que están mal y que van cambiando de un lugar a otro así como con el paso del tiempo.