La primera observación que salta a la vista es la siguiente: ¿porqué la palabra hombre aparece entre comillas? Bueno, es que ahora este concepto está a discusión, hoy más que nunca, porque ya no basta con comportarse de cierto modo estereotipado para subsistir en una sociedad que exige comprensión hacia las mujeres, ya no es suficiente ser el "todas mías" o "el hijo/imitador de Pedro Infante" para que las mujeres te vean con buenos ojos. Ellas exigen más, dado que se propusieron cambiar, hace ya varios años, cuando el papel de ama de casa dejó de ser exclusivo e iniciaron la aventura de nutrir ferozmente el campo laboral y el acceso a la educación superior y parece que los hombres nos hemos quedado muy atrás en ese fenómeno evolutivo, que se supone caracteriza a las especies a lo largo de su existencia en la tierra.
La situación que parece haber detonado lo anterior viene dada por el estallido de la violencia en contra de ellas y que hoy es más evidente, en esta época de pandemia causada por el virus SARS-COV-2, lo que dejó al descubierto esta insostenible crisis.
La violencia que los hombres ejercen es más compleja de lo que parece, no se refiere solamente a los golpes, rasguños y empujones, abarca un espectro más amplio de conductas y acciones normalizadas por una sociedad machista, como revisar sus pertenencias, hacer comentarios sexistas o mostrar preocupación excesiva (que realmente son celos) por la ropa que ella viste. Es un trabajo psicosocial profundo que cada individuo necesita llevar a cabo para comprenderse a sí mismo y entender porqué ejerce esa violencia destructiva y dañina hacia la mujer que afirma amar profundamente, porque ya no bastará un simple "ya no lo vuelvo a hacer" o el típico "voy a cambiar", hay que ir más allá de la simple palabrería y promesas al aire, porque sólo así se puede esperar que se suscite un cambio social verdadero.

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